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SERVICIO
- MARKETING
DETECTAR LAS NECESIDADES DEL CLIENTE
Hasta
el salòn llegan individuos com gustos, preferencias
y objectivos diversos. Saber entender e interpretar
todas ellas sin decepcionarle representa un gran reto
al que se enfrentan a diario los profesionales del sector.
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A
diario llegan hasta ci salón infinidad de individuos,
hombres y mujeres, con necesidades dispares y difíciles
de detectar mediante un escueto intercambio de palabras a
su llegada al salón. Todos ellos precisan una atención
personalizada y un asesoramiento que conecte con sus gustos
y preferencias. Lograrlo no es una tarea sencilla.
Sin embargo, ci buen hacer del profesional y su capacidad
para escuchar todo lo que el cliente le solicita, es decir,
leer entre líneas, serà la clave fundamental
para acometer tal labor con éxito.
Exiyencias
específicas
Resulta
evidente afirmar que el cliente es la pieza clave del salón
y que, por tanto, alcanzar su satisfacción significa
garantizar en gran medida su fidelidad. Por este motivo, todos
los esfuerzos dedicados a elio se traducen en una rentable
inversión de futuro y el buen funcionamiento del negocio.
Para acometer esta labor de la manera màs efectiva
posible deberemos, en primer lugar, intentar ponernos en la
posición del cliente durante un momento. Este ejercicio
de psicologia nos ayuda a detectar sus necesidades y el objetivo
que persigue, que, en líneas generales para la mayoría
de ellos, suele consistir en ganar seguridad, confianza y
obtener los mejores resultados. Por otra parte, el estilista
es un profesional y, como tal, se debe a su responsabilidad
como protector del cabello. En este sentido, puede que exista
una colisión entre lo que ci cliente desea y lo que
realmente el peluquero puede y, sobre todo, debe realizar.
En muchos casos, el planteamiento del cliente, tal y como
éste indica, puede arrojar un resultado poco favorecedor.
Curiosamente, esto acaba repercutiendo negativamente en la
percepción que el cliente obtenga de la profesionalidad
del estilista. En este caso, detectar lo que éste desea
y saber reconducir sutilmente sus indicaciones permitirà
compiacerle y llevar a cabo la tarea del profesional de la
peluquería sin traicionar su buen hacer.
Crear
necesidades
No
debemos olvidar tampoco que, en ocasiones, un cliente decide
probar nuestros servicios sólo por circunstancias tan
efímeras corno la mera casualidad o la proximidad a
su domicilio. Entonces, tarea del estilista serà aprovechar
este primer contacto para incluirlo en la lista de asiduos
al salón. Aquí entraría en juego la creación
de la necesidad, una técnica de marketing que fomenta
el consumo de un determinado producto o servicio mediante
su promoción durante la sesión de belleza. En
este intervalo de tiempo, el cliente tiende a dejarse asesorar
sobre el estado y el cuidado de su cabello, y sus comentarios
al respecto seràn muy valiosos para el mismo profesional,
pues le guiaràn a la hora de abordar el proceso de
fidelización o la reventa de tratamientos capilares.
De este modo, fomentarà en él la necesidad de
repetir la visita o, en su caso, de adquirir productos específicos
a las características de su cabello.
Atención
personal
Con
todo lo expuesto hasta ahora, llegamos a la conclusión
de que una de las claves para satisfacer al cliente reside
en trasmitirle que se van a escuchar todas y cada una de sus
propuestas y que se le va a dedicar todo el tiempo y la atención
que precise. De esta forma, es muy probable que vuelva al
salón y, finalmente, se rinda a la fidelidad. Ademàs,
si realmente se siente satisfecho y valorado, hablarà
bien de los servicios que ha recibido y atraerà a nuevos
clientes potenciales, resultando aquí muy positiva
la acción publicitaria del boca a boca. Es decir, el
buen servicio realizado a una persona se multiplica, reportàndole
nuevos bene ficios al profesional de la peluquería.
5. PUNTOS CLAVE
No
se trata de realizar un ejercicio de adivinación. Sin
embargo, en ocasiones es necesario que el estilista descubra
de la forma mós exacta posible qué es realmente
lo que éste requiere y cómo ofrecerle los mejores
resultados posibles, haciéndole sentir satisfecho.
1. Saber escuchar
Para
evitar caer en el error de hacer propuestas inadecuadas es
fundamental que el estilista sepa escuchar a su cliente. En
una profesión como ésta en la que la charla
cordial es frecuente, resulta fundamental utilizar toda la
psicologia y la experiencia que se posea para interpretar
las indicaciones dadas y emplearlas del mejor modo posible.
2. Rentabilizar la información recibida
Una
vez recibidas las indicaciones del cliente, es trabajo del
estilista determinar de qué manera debe ejecutarlas
y si es conveniente o no seguir sus indicaciones tal y como
han sido expuestas.
3. Acosejar
Con
relativa frecuencia llegan al salón individuos que
desean obtener una imagen similar a la que luce otro individuo
de fisionomia, rasgos o estilo que en nada se adecuan a sus
caracterìsticas. En numerosas ocasiones, si se trata
de adaptar la imagen del modelo elegido a la de este cliente,
es posible que al finalizar el trabajo a éste le desagrade.
Es entonces cuando la capacidad del estilista como consejero
debe, respetando al màximo sus deseos, reconducirle
a fin de no decepcionar sus expectativas.
4. Atención personalizada
Si
se lleva a cabo correctamente el punto anterior, el cliente
percibirà que realmente se le està ofreciendo
un trato absolutamente personalizado, valor que anhelan alcanzar
la gran mayoria de los individuos que acuden al salón.
5. Trabajar con anticipación
Del
mismo modo que llegan al salón individuos con la ideas
muy claras, acuden otros dubitativos y sin un objetivo claro
que precisan la ayuda del profesional de la peluquería
para hallar aquel corte, acabado o color que màs le
satisfaga.
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